lunes, 18 de enero de 2016

Yo también tuve un grupo de rock (IV)

DESCUBRIENDO A CÓDIGO 84 | Asesinan a nuestro 'representante'

Cartel del primer concierto, cuando aún éramos Dirección prohibida

Pablo Rioja | León

El concierto en Pedrajas a punto estuvo de convertirse en nuestro primer gran fracaso, y todo por un dichoso cable. El dueño de la discoteca que nos contrató, un compañero de clase, había alquilado todo el equipo de sonido a una famosa tienda de música situada en la plaza Circular de Valladolid. Nosotros teníamos que recogerlo y montarlo antes de actuar, pero cuando el Gordo Press fue a encenderlo para la prueba de sonido descubrimos que faltaba el conector que daba vida a todo el sistema. 

Al final salvamos la noche, pero fue la primera vez que sentí desconfianza hacia el cazatalentos, que ahora nos seguía por todos los escenarios. Su séquito, un par de cincuentones amantes del alcohol, las lolitas y otras drogas, no prometían glamour, más bien un submundo peligroso al cual no estaba dispuesto a descender. Ni yo, ni mucho menos Juan, al que nunca le agradó tanta promesa.
La última conversación telefónica con nuestro particular mecenas, al que apodamos como 'cazafantasmas', nos citaba en el Café Teatro para concretar el viaje a Madrid en apenas unas semanas. Allí lo prometido sería deuda, Código 84 grabaría su primer disco como Dios manda en un estudio de los de verdad, con cabina insonorizada incluida. Sí, quizá pecábamos de ilusos, pero el tío en cuestión no era un don nadie en este mundillo. Ya en los años 80  fue representante de varios grupos de rock, entre ellos el de nuestro colega Juanqui, así que, ¿por qué dudar?
Sí, éramos unos pardillos. La mañana antes de quedar con el 'cazafantasmas' nos juntamos los tres al salir de clase, bueno en el caso del Gabriel y el mío al salir del mus. Había que dejar claros nuestros propósitos antes de aventurarnos definitivamente. Como siempre, llamamos al tipo desde el móvil de Juan, pero al contrario que en otras ocasiones, esta vez daba apagado. Así hasta unas quince veces sin éxito.
Enseguida entendimos que no habría cita en el Café Teatro, ni conciertos por Valladolid cobrando dinerito fresco, ni mucho menos viaje a Madrid. Todo el castillo de naipes se desmoronaba entre la decepción por tanta promesa incumplida y un cierto respiro por librarnos del susodicho. Recuerdo que sin más, aceptamos que nos había tomado el pelo y pasamos página. 
Sólo unos días después, Juan me telefoneó a media mañana, al fin teníamos noticias del 'cazatalentos', aunque no las que imaginábamos. Hacía sólo unas horas que acababan de asesinarle a puñaladas en el cuello. Un 'ajuste de cuentas' aclararían más tarde los medios de comunicación. Al parecer le habían encontrado muerto en una cuneta. Salieron a la luz temas de drogas, deudas en sus locales de restauración y un sinfín de delitos que guardaba en la guantera.

Nos costó asimilar la noticia, estuvimos a unas horas de comprometernos con él, pero aunque intuíamos cosas raras, jamás se nos ocurrió indagar en su pasado. Alguien o algo, llámalo destino, ser superior o simple fortuna, no quiso que nuestra historia siguiese ligada a él.

A Juan le marcó especialmente este hecho, y más aún cuando la policía se puso en contacto con él para llamarle a declarar. ¿Que por qué a él? Bueno, digamos que encontraron unas cuantas llamadas con su número en el móvil del 'cazafantasmas'.

19 primaveras, recién aterrizado en España después de 11 años en Japón, con una fama que no se esperaba y atropellado sin previo aviso por la música. Creo sinceramente que todo aquello, en especial mi insistencia por dar un salto al vacío sin red, superó por completo a Juan, que amaba el grupo, tocar con nosotros, pero cuyo sueño no era el mío por más que yo tratase de disimularlo.

Aunque la policía sólo le citó a él, tanto el Gordo Press como yo le acompañamos sin dudar e insistimos en entrar también a declarar. Primero hablaron a solas con Juan y más tarde entramos todos, incluido José Carlos, su padre. Tras relatar nuestra efímera relación con el fallecido, nos fuimos sin más. No volvieron a llamarnos.

Antes de terminar el curso, a mediados del mes de junio, Juan vino a verme a casa. No quería seguir, dejaba el grupo. Echando la vista atrás, recuerdo perfectamente la sensación de tristeza que experimenté, apenas comenzaba a tocar con los dedos mi sueño y en un abrir y cerrar de ojos se iba a la mierda. Me enfadé mucho, seguramente fui injusto con Juan, no soportaba escuchar aquello, sobre todo porque hacía semanas que lo intuía. Era mi socio, nos entendíamos con un simple gesto, nuestras voces casaban, la sociedad entre los tres era perfecta, pero si una de las patas se caía, nada tenía sentido.

No miento si digo que todavía hoy me cuesta recordar aquel episodio. Código 84 estaba en su mejor momento, menos dinero, lo teníamos todo. Canciones listas para grabar una segunda maqueta tras el verano, fans, fama y una historia por delante.

Pero la realidad era que Código 84 echaba el cierre.


pABLO rIOJA (5/2/2014)

jueves, 14 de enero de 2016

Creíble pero incierto

Imagen de www.emiliosilveravazquez.com
Pablo Rioja | León

Parece creíble pero incierto
que mis pecados veniales
sean hoy pequeños gigantes
prestos a descoser un alma
harta de tanta espera,
loca por convicción.

No probé cuanto ansiaba,
ni crucé la frontera
de aquellos frutos maduros
que se desvanecían antes de la siega.

Desentoné el mea culpa
para afinar la cuerda floja
y caí lastimado en la cuenta,
nadie es lo que aparenta,
todos mienten hacia el otoño
y se redimen en primavera.

pABLO rIOJA (4-1-2016)

QUIZÁ TAMBIÉN TE INTERESE

Disculpen la tristeza

Unos versos al maestro Joaquín Sabina

Apariciones marianas ¿Qué hay detrás?

lunes, 11 de enero de 2016

Zinedine Zidane, una nueva esperanza


Zinedine Zidane, nuevo entrenador del Real Madrid. 

Pablo Rioja | León

Recuerdo como si fuese ayer el gol de Zinedine Zidane en la novena copa de Europa, esos segundos de silencio de un enfervorecido bar acompañados después de un ¡ohhh! coral que ahogó cualquier sonido, cualquier orgasmo onomatopéyico. Gritar un simple ¡goool! después de aquella 'novena' maravilla hubiera resultado tan banal como visitar la Capilla Sixtina y exclamar un ¡qué bonito! En ambos casos, por cierto, el protagonista era Dios.

El sábado, cuando vi por vez primera ocupando el banquillo del Real Madrid al único francés incapaz de irritarme, sentí alivio y esa extraña sensación de que con él todo es aún posible, como cuando empaló aquel 'melón' de Roberto Carlos para regalar el mayor momento de gloria posible al madridismo.

Cinco goles en su debut para aquel mágico '5' que solía jugar de '10'. Un buen presagio. Pero de momento sólo eso. Queda lo más difícil, levantar la moral de una tropa asqueada de asquear con tanta táctica y tanto ataque de entrenador. Rafa, en agosto escribí que no creía que te comieses el turrón. Me equivoqué por una semana. No es personal, pero cualquiera que haya seguido un poco tu trayectoria futbolística habría llegado a la misma conclusión. Tu fútbol aburre, no sirve para el mejor club del siglo XX, no cuela eso de salir a no perder en vez de a ganar.

Zidane aún no es nadie en el mundillo de los entrenadores lo sé, pero igual no hace falta. Vicente del Bosque logró dos copas de Europa y dos Ligas limitándose a mantener la armonía y dejando hacer a sus estrellas, poco más. Y en este Madrid, como en aquel, las estrellas brillan por su presencia.

De todos modos, si la cosa sale mal habrá valido la pena. También te pitaba el Bernabéu los primeros meses, preguntándose eso de qué hace un chico como tú en un sitio como este. Y resulta que acabamos bailando salsa al anochecer creyendo así que el sueño de verte jugar no acabaría nunca. Pero acabó y los días de gloria fueron a menos.

Creo en ti Zinedine, llámame romántico si quieres, pero a mí imaginarme a Isco haciendo una de tus ruletas me pone más que contemplar cómo Modric tiene casi prohibido atravesar la línea de medio campo, no vaya a ser que pise una mina antipersona.

La única pena que tengo es que si te da por conquistar algún título este año le habrás salvado la cabeza al verdadero culpable de este desvarío, de esta continua falta de respeto al respetable. Él y sólo él debe dimitir. Le daremos las gracias por sus servicios y ya está.

Ahora que El Despertar de la fuerza está de moda, deseo que tu episodio en esta galaxia muy muy cercana sea como el IV y original de la saga; Una nueva esperanza.

pABLO rIOJA (11-1-2016) 

QUIZÁ TAMBIÉN TE INTERESE:

Rafa Benítez, despedido del Real Madrid

Pau Gasol, una bestia difícil de parar

Raúl González Blanco, una leyenda viva

viernes, 1 de enero de 2016

Que el Despertar de la fuerza te acompañe Star Wars

Crítica de 'El Despertar de la fuerza' sin spoilers
Imagen promocional de 'El Despertar de la fuerza'
Pablo Rioja | León

Mi cuñada tiene razón. Fui el instigador de uno de los tres aplausos 'espontáneos' que se llevó el Despertar de la fuerza el pasado 25 de diciembre. En concreto del primero, justo cuando la melodía de John Williams irrumpe en la sala dispuesta a trasladarte a esa niñez que nunca terminó de marcharse pero que todos guardamos en un rincón por aquello del qué dirán.

Ya está, por fin vi el episodio VII de la saga galáctica más espectacular de la historia del cine. Me ha gustado sí, pero tengo la sensación de que según pasan los días más se va diluyendo ese conglomerado de nostalgia y recuerdos que el cerebro se encarga de hacer aún mejores, para dar paso a cierta decepción por un argumento que me suena a repetido.

Pero lejos de mí la intención de quitarle mérito a J.J. Abrams. Lo nuevo de Star Wars es vibrante desde que el sello de Lucasfilm aparece en la pantalla. Ni un segundo de metraje destinado al aburrimiento y una estética retro que te ayuda a amar aún con más fuerza la trilogía original de George Lucas.

Pese a algunas críticas que he leído, me convencen los nuevos protagonistas. No así los viejos, que sencillamente se han quedado viejos para tanta aventura por el espacio. Y el villano, a miles de kilómetros del irremplazable Darth Vader, tiene mimbres para quedar en un segundo puesto muy digno.

Lo grande de este nuevo comienzo es que ahora sí existe la tecnología necesaria para que las imágenes generadas por ordenador no conviertan el filme en un videojuego barato como ocurría en los episodios I, II y III. Y al mismo tiempo son capaces de hacer volar como Dios manda al Halcón Milenario y compañía. Es lo que tiene llegar 40 años después.

El guión vuelve a ser flojo, con diálogos demasiado infantiles fruto de una saga gestada para captar a toda una nueva generación de jóvenes ávidos de aventuras de esas que sus padres aseguran haber vivido hace mucho mucho tiempo. Pero quien va a ver La Guerra de las Galaxias tampoco espera grandes discursos como aquellos del Senado que aburrían a las moscas en las precuelas.

Abrams ha sabido regalar una buena dosis de 'remembers' a los niños de 30, 40, 50... y atraer al mismo tiempo al lado oscuro a millones de nuevos fans. Lejos de aquella infantil Amenaza Fantasma, el episodio VII deja un gran sabor de boca y consigue dos cosas importantes; que las aventuras ochenteras regresen de su letargo con una nueva dimensión y que los futuros episodios VIII y IX puedan culminar una saga épica -con sus luces y sombras- a lo grande.

pABLO rIOJA (1-1-2016)

QUIZÁ TAMBIÉN TE INTERESE:

Curiosidades desconocidas de la saga Star Wars

Claves religiosas en 'El hombre de acero' Superman

martes, 15 de diciembre de 2015

Carlos Núñez, rey de la música celta

ENTREVISTA | CARLOS NÚÑEZ, músico


El artista Carlos Núñez
Paco de Lucía dijo que yo hacía 'arte mayor' con la gaita'

Pablo Rioja | León
—Dice que con su disco ‘Inter-celtic’ vuelve a sus raíces.
—En mi primer disco hice una especie de Arco Iris en el que, partiendo de la música tradicional, exploré las diversas conexiones que tenemos, entre ellas la celta. Otra vía fue cuando invité a músicos del flamenco para juntarlos con músicos celtas. Más tarde hicimos lo mismo con diferentes músicos de España y Latinoamérica. Lo que he hecho desde entonces es seguir esas rutas. Luego surgió otro disco más pop y otro de bandas sonoras. Y ahora con Inter-celtic lo que pretendo es ayudar a los norteamericanos a descubrir la música celta, porque sus únicos referentes les llegan a través de películas como Titanic o Braveheart.
—¿Y cuál ha sido la reacción al descubrir su trabajo?
—Han alucinado al darse cuenta de que al igual que ingleses, irlandeses y escoceses llevaron tantos estilos a Estados Unidos, lo mismo ha ocurrido desde España a Latinoamérica. Los españoles llevaron la música celta hace siglos allí.
—¿Cuánto le deben la gaita y la flauta a Carlos Núñez?
—Yo diría: ¿cuánto le debe Carlos Núñez a esas dos musas? Son mis dos amores. Cuando tocas instrumentos que tienen tanta historia detrás sientes algo muy poderoso y profundo. La gaita tiene más de mil años y los propios británicos reconocen que es un instrumento que les llegó desde España y no al revés, como piensa la mayoría.
—Le han apodado ‘el nuevo rey de los celtas’ por la nueva dimensión que le ha dado a este género musical, ¿cómo se define usted?
—Está claro que hay una nueva dimensión, pero lo fascinante es saber que este género viene de muy atrás. Ya desde hace 300 años se habla de música celta, sin embargo de música clásica se habla desde hace 150 años. Ha sido nuestro lenguaje común con muchos países del atlántico. De lo que más orgulloso estoy es de que después de 20 años de carrera musical he abierto muchos mercados internacionales. También he quedado cansado de ese oportunismo que hubo con el boom de la música celta en los 90, no todo lo que salía era muy bueno.
—¿Y tiene sucesor?
—Sí, hay una gran generación de chicos y chicas que rondan los 20 años con mucho futuro. Son gente que estudia, viaja y aprecia las tradiciones. Al igual que la cocina española supone un valor internacional, también nuestras músicas tradicionales son un tesoro. Me encantaría darle una oportunidad a esa cantera -cual flautista de Hamelín- igual que hicieron conmigo. Eso lanzó mi carrera, poder tocar con los mejores maestros.

lunes, 7 de diciembre de 2015

El Sherlock Holmes español

ENTREVISTA | FRANCISCO PÉREZ ABELLÁN, criminólogo

Dicen que es el Sherlock Holmes español. Y es que este criminólogo lleva 40 años profundizando en los asesinatos más sonados del país —sin pipa ni Watson— pero con la tenacidad del mejor sabueso.

Francisco Pérez Abellán. Fuente de la imagen www.cuatro.es
"Los crímenes en España se investigan como cuando se mataba con lanza"
Pablo Rioja | León
—No hay muchos ejemplares que recojan con tanto rigor los crímenes ocurridos en España como lo ha hecho Javier Tomé con los de León.
—Así es. Por eso es tan importante hacer una crónica del crimen en León como la que ha hecho él. Ha conseguido crear un libro excelente, con mucha prosa y tino. Y el editor —Joaquín Alegre— ha dado a luz una joya que merece la pena conservarse. Es fácil de leer, pero al mismo tiempo hace un retrato de cómo ha evolucionado León a través de la parte más oscura de las personas.
—Dice Tomé que la maldad va por barrios, pero parece que León le gusta especialmente...
—Es lógico. Hay un error en la historia de España; cuando ocurre un crimen famoso esa localidad —en este caso León— tiende a sentirse dañada o disminuida y esto es una aberración porque toda clase de comportamiento extremo puede darse en cualquier país o territorio. León es una ciudad viva, que hace muchas cosas, tiene una potencia creativa enorme, no hay más que ver a la gente de León que triunfa en toda España y por lo tanto se dan otro tipo de personas que no actúan con corrección.
—El caso más reciente que recoge el libro es el de la ex presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, asesinada en 2014. ¿Qué opinión le merece?
—Es un caso absolutamente único para mí. Hablamos de una mujer —Montserrat— que a plena luz del día, con una pistola, dispara a otra, convencida de que va a haber impunidad. Estaba disfrazada pero de una forma simple. A ello se suma una heroicidad de un hombre que sigue a la asesina y ayuda a desenmascararla. El caso de Isabel Carrasco es un ejemplo de cómo hay que investigar un crimen hasta el final y no sólo castigarlo jurídica o policialmente, sino llegar hasta el fondo y saber qué hay detrás. Pero de momento sólo se ha revelado parte de la trama.
—¿Y cuál es esa otra parte?
—Pues la política. Todo el mundo ha querido dar la idea de que Isabel Carrasco fue asesinada por un asunto particular y personal; y no es así. El principal motivo por el que fue asesinada es porque era la parte más relevante de la política en León. Una señora absolutamente poderosa que había creado una serie de enemigos y resentimientos enormes en la ciudad, como todo personaje que triunfa. Aunque también sus más allegados dicen que en las distancias cortas era muy divertida. Fernando Jáuregui, que comió con ella el día de su muerte, me relató que en la comida todo eran buenos augurios. Es curioso comprobar que en este caso se produjo un gran fallo de seguridad. Sé que Isabel Carrasco estaba preocupada por su seguridad. Le habían llegado avisos muy serios con amenazas de muerte.
—¿Está diciendo que Montserrat y Triana sólo son la cara visible de una gran trama para asesinar a Isabel Carrasco?
—Yo estoy completamente convencido de que Montserrat y Triana no han podido asesinar ellas solas a Isabel Carrasco. Por ejemplo, ¿de dónde sacaron la enorme cantidad de munición que tenían acumulada? Y Montserrat, que ha confesado que disparó, tenía un entrenamiento previo para llevar a cabo estos disparos certeros sin que le temblara la mano. Esto no se puede improvisar, yo diría que es un crimen profesional. Insisto en que en 40 años no he visto nada igual. Ha sido asesinada no una mujer corriente, sino una política de primera línea que debería haber sido protegida por su partido, por las autoridades, guardas jurados, etc.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Espíritu 'Caiga quien caiga'

ENTREVISTA | SERGIO PAZOS, actor

Con el espíritu crítico que le insufló Caiga quien caiga, el actor presenta su nuevo espectáculo 'Reviento, si no lo cuento'.
El actor y monologuista Sergio Pazos

"En España se lleva el humor facilón, hay que exigirse un poco más"

Pablo Rioja | León
—Dicen que en este ‘Reviento, si no lo cuento’ se despacha a gusto...
—Hago una especie de terapia con el público donde nos reímos un poco de todo; de Rato, las ‘tarjetas black’, de Botín, La Duquesa de Alba, Mariló Montero y sobre todo de la guerra de sexos. Es un espectáculo en el que interactúo mucho con la gente, incluso hay un número final en el que algunos suben al escenario y conversamos. Hay mucha ironía gallega.
—¿Y qué le gustaría contar pero no puede?
—Creo que no me corto en nada. Es un resumen de cómo está el país en el que aporto un poco el periodismo crítico pero con mucho humor.
—¿Qué queda de aquel reportero irreverente del ‘Caiga Quien Caiga’?
—Ayer mismo estuve con Tonino. Tengo muy buena relación con todos mis antiguos compañeros, de hecho nos vemos un par de veces al año. Enseñábamos las noticias de forma diferente. Hoy la prensa y la libertad están en un estado crítico, hay que desconfiar de todo.
—¿Echa en falta programas tan incisivos hoy en día?
—Los hay. Está Jordi Évole y su Salvados o El Intermedio que mantienen ese espíritu del CQC, pero es cierto que faltan reporteros que metan en vereda a los políticos.
—Ser ‘hombre de negro’ le trajo más de un problema en su carrera ¿no?
—Es normal. De pronto todo el mundo te conoce y aquella línea agresiva que seguíamos en los reportajes me pudo perjudicar. Pasé un pequeño desierto laboral porque me relacionaban con el programa.
—¿Lo volvería a hacer?
—Por supuesto, con un equipo serio como el que teníamos antaño. De hecho sería mucho más perverso.